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01 Abril 2026

De la regalía al litio: cinco siglos de alianza entre la Corona y la minería española

Información de Fueyo Editores

La historia de España no se puede explicar sin el eco de los martillos en las galerías de Almadén o el brillo de la plata americana.

Antonio Rivero Onorato. Periodista. Director de Grayling en Andalucía

Durante más de quinientos años, la Monarquía Española y el subsuelo han mantenido un vínculo que ha evolucionado desde la propiedad absoluta de los Reyes Católicos hasta la diplomacia estratégica de Felipe VI. Hoy, en plena transición energética, esa relación vive un nuevo renacer.

EL ORIGEN: EL SUBSUELO COMO PATRIMONIO REAL

En la Baja Edad Media, nació un concepto jurídico que marcaría el destino económico del reino: la regalía. Bajo este principio, heredado del derecho romano y codificado en las Partidas de Alfonso X, todas las riquezas ocultas bajo tierra pertenecían al soberano (p. 1). Nadie podía excavar sin el permiso del Rey y el pago del "quinto real".

Para los Reyes Católicos, la minería fue el motor de la unificación. En 1484, centralizaron el control de las minas de hierro vascas y la plata de Guadalcanal. Pero su mayor acierto fue la gestión directa de Almadén. El mercurio (azogue) de sus minas se convirtió en el recurso más estratégico del Imperio, esencial para procesar la plata que más tarde llegaría de América.

LOS AUSTRIAS Y EL AVAL DEL IMPERIO

Con la llegada de Carlos I y Felipe II, la minería adquirió una escala global. Sin embargo, las constantes guerras europeas obligaron a la Corona a utilizar sus recursos como moneda de cambio. Carlos I cedió la explotación de Almadén a los banqueros alemanes Fugger (los Fúcares) para saldar deudas, convirtiendo el mercurio en un aval financiero.

Fue en este periodo cuando Bartolomé de Medina revolucionó la industria con el "procedimiento de patio" en 1554, permitiendo refinar plata de forma masiva usando azogue. Consciente de que "sin mercurio no había plata", Felipe II decretó el monopolio estatal sobre este mineral, vinculando para siempre la supervivencia de la monarquía a las minas peninsulares.

ILUSTRACIÓN Y CIENCIA: LA ERA DE LOS BORBONES

El siglo XVIII trajo consigo un cambio de paradigma. De la mera extracción se pasó al fomento científico. Bajo el reinado de Carlos III, España se situó a la vanguardia técnica con la fundación de la Academia de Minería de Almadén en 1777, la cuarta del mundo.

Este impulso real permitió hitos como el descubrimiento del wolframio por los hermanos Fausto y Juan José Elhúyar en 1783. La monarquía ya no sólo buscaba tesoros, sino que veía en la ingeniería minera la clave para sostener un Imperio que empezaba a tambalearse.

EL SIGLO XIX: LA "DESCOLONIZACIÓN" DEL SUBSUELO

Las Guerras Napoleónicas y la pérdida de las colonias americanas dejaron las arcas reales vacías. La respuesta fue la Ley de Minas de 1868, una medida liberal que permitió la venta de yacimientos a perpetuidad a capital extranjero. Fue la época del gran desembarco británico en Riotinto (1873) y de los escoceses en Tharsis. Aunque la Corona perdió el control directo, la Restauración de Alfonso XII y Alfonso XIII se benefició de la modernización de infraestructuras, como los ferrocarriles mineros, que estas empresas trajeron al país.

LA TRANSICIÓN: JUAN CARLOS I Y LA PAZ SOCIAL

Al inicio del reinado de Juan Carlos I en 1975, la minería era un sector sobredimensionado y estatalizado a través del INI y gigantes como HUNOSA. Sin embargo, la entrada en la Unión Europea obligó a una dura reconversión industrial. El papel del monarca fue el de "colchón" institucional. Mientras los gobiernos de González y Aznar desmantelaban el sector del carbón por falta de rentabilidad, Juan Carlos I mantuvo una presencia constante en las cuencas de Asturias y León, legitimando un proceso doloroso pero necesario para la modernización del país.

FELIPE VI: LA MINERÍA COMO AUTONOMÍA ESTRATÉGICA

Hoy, bajo el reinado de Felipe VI, la percepción de la minería ha dado un giro de 180 grados. De ser vista como una industria contaminante del pasado, ha pasado a ser considerada esencial para la descarbonización. El actual Rey ha integrado la minería en su agenda de diplomacia económica.

Su apoyo a eventos como el Mining and Minerals Hall (MMH) de Sevilla, del cual preside el Comité de Honor, subraya la importancia del cobre, el litio y las tierras raras para la soberanía tecnológica de Europa. Para Felipe VI, la minería responsable no es picos y palas, sino geopolítica pura. España tiene la oportunidad de ser el hub minero del sur de Europa.

“El actual Rey ha integrado la minería en su agenda de diplomacia económica. Su apoyo a eventos como el Mining and Minerals Hall (MMH) de Sevilla, del cual preside el Comité de Honor, subraya la importancia del cobre, el litio y las tierras raras para la soberanía tecnológica de Europa. Para Felipe VI, la minería responsable no es picos y palas, sino geopolítica pura. España tiene la oportunidad de ser el hub minero del sur de Europa

 

 

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