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01 May 2025

Fallece Julio Fueyo, el gran especialista en superficies de cribado

Información de Fueyo Editores

El pasado 27 de marzo Julio Fueyo del Hoyo nos dijo adiós. En la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, tras una lucha de varios meses contra un cáncer agravado por un cuadro médico complejo, se despedía uno de los grandes técnico-comerciales del área de las superficies de cribado para el sector de los áridos y la minería. Una persona muy querida por sus compañeros de trabajo y, sobre todo, muy apreciada por sus clientes, los cuales ya hacía muchos años que habían pasado a ser amigos.

Julio era oriundo de la comarca de la Montaña Palentina, en la provincia de Palencia. Aunque nació en Vallejo de Orbó, se crio en el vecino pueblo de Barruelo de Santullán, ambos municipios mineros vinculados a la extracción de carbón para el suministro ferroviario. Estas localidades alcanzaron su máximo apogeo en los años treinta del siglo XX, pero experimentaron un progresivo declive que se consolidó en la década de los setenta con la electrificación de las principales vías ferroviarias del país.

Hijo y nieto de mineros, Julio nació en 1963 y vivió con sus padres hasta 1969, año en que la familia Fueyo del Hoyo tuvo que emigrar a Madrid debido al cierre de las minas. Sin embargo, Julio permaneció en Barruelo, viviendo con unos tíos, hasta que a los 17 años se trasladó también a Madrid para cursar el COU y la carrera de Periodismo en la Universidad Complutense.

Su vida laboral en el sector de la construcción comenzó en la empresa M-TEC, compañía dedicada a la importación y comercialización de maquinaria para proyección y bombeo de morteros, donde trabajó varios años como técnico-comercial. En el año 2000 pasó a formar parte de Nuba Screening Media (antigua Talleres Núñez), empresa especializada en la fabricación y comercialización de superficies cribantes para los sectores de los áridos y la minería. En esta compañía ha desarrollado una trayectoria de más de 25 años como técnico-comercial en el tercio norte de España, labor que ha compaginado con la responsabilidad sobre el mercado latinoamericano, además de realizar diversas incursiones en el norte de África, concretamente en Marruecos y Argelia.

Julio no era la excepción al estereotipo de un castellano. Hombre sencillo, aunque de gustos refinados, bondadoso y, sobre todo, generoso con su tiempo y dinero, atributo heredado de sus padres, José Luis y Carmina. Muy crítico con la mediocridad, era un apasionado analista de la situación política y económica actual, así como un gran amante de la naturaleza. Durante muchos años fue un asiduo del trekking en la Montaña Palentina, y los perros se convirtieron en su pasión tardía. Viajar, conocer y descubrir, siempre junto a su mujer Yolanda, también ocuparon una parte muy importante de su vida.

A los 61 años su cuerpo no pudo resistir más la batalla contra el cáncer. Tras varios meses de sufrimiento en el hospital ha partido, dejando desolado al sector de los áridos y la minería, así como a su familia y amigos. Julio, excelente técnico-comercial y mejor persona, deja un hueco difícilmente reemplazable.

Su honestidad le ha llevado a dejar amigos en todas las empresas en las que ofrecía su asesoramiento técnico o en aquellas en las que vendía las superficies cribantes.

Primo carnal del actual director de la editorial Fueyo Editores y sobrino de su fundador Laureano Fueyo, ha sido siempre un hombre muy cercano, cariñoso y familiar. Su mujer, Yolanda, con sus hijos Clara y Germán, su hermano Miguel Ángel, su cuñada Olga y sus sobrinos María y Daniel, y la esposa de éste, Cristina, no podrán olvidar nunca a esta gran persona.

Descansa en paz, Julio. Nunca te olvidaremos.

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